quarta-feira, 8 de março de 2023

¿Y si pensamos un poco?

 

Que un "pastor" viva profetizando mentiras, porque no se conforma con un gobernante elegido por el pueblo que no es de su filosofía política, y trata de meter por boca-abajo sus profecías de caos y de cólera contra los diferentes, es simplemente la negación de su oficio, y peor aún, la violencia verbal calumniosa contra toda persona que lo tuvo como guía, y a la sociedad en su conjunto. Ejemplo: Apóstol Edilson Pomini.

Que un “pastor” viva locamente tratando de absolver a un político de sus crímenes probados, su mal carácter, sus malas acciones, su hipocresía, envuelto en la bandera brasileña, llamando al ayuno a su reino llamado “iglesia”, para “gloria de Dios”, y envenenando con odio a sus opositores, es nada menos que un enfermo mental que debería estar en el psiquiátrico. Ejemplo: Apóstol Francisco Nicolás.

Que un “pastor” dividido de su “iglesia madre” e que manipula a sus miles de chivos, y tiene un comportamiento histérico, descontrolado, incoherente, rabioso, y es sumamente egoísta, engreído, dominado por el odio, y es mafioso y empedernido amante del dinero, y se hace de humilde, metido en todos lados que no le pertenece, no es un pastor sino un depósito de una legión de demonios. Ejemplo: Silas Malafaia.

Que un "pastor" que temprano fue trastornado por la "doctrina militar", y hoy en la reserva todavía hace una banda mafiosa de desobediencia a la jerarquía, y dominado por las mentiras interesadas de su dirección antipatria persigue ciegamente a diferentes de los candidatos políticos, sabiendo que su grupo social, y él mismo son lo peor de la moral y el orden en la sociedad, ni siquiera es ´propio de un bandolero; es peor; es un Sancho Panza destrozando el agua del pueblo, un macrista peligroso. Ejemplo: R.E.A.

Que otro “pastor” desesperado por el éxito de un gobierno ajeno a su falsa moral y conservadurismo religioso, incite a la desobediencia civil, instigue a la rebelión social, promueva el odio, llame al rigor, a la prisión, a la guerra, nunca ha sido pastor. Es un impostor. Ejemplo: P.O.M.

Veo que hay una necesidad urgente de reciclar la “clase pastoral”, dando de baja a miles de falsos e incompetentes, pero entonces, oro por ellos. Que deberían ir a prisión por sus crímenes, pero prefiero alertarlos a tiempo. Que el daño que hacen a la sociedad sea infinitamente mayor y más cruel que sus cientos o miles de seguidores, explica el aumento exponencial de la maldad y la violencia en nuestros países democráticos que más amo, Brasil y Argentina.

Tito Berry

 

E se pensamos um pouco?

 


Que um “pastor” viva profetizando mentira, porque não se conforma com um governante eleito pelo povo que não é de sua filosofia política, e tenta enfiar goela abaixo suas profecias de caos e de ira contra os diferentes, é simplesmente a negação de seu ofício, e ainda pior, uma aleivosa violência verbal contra toda pessoa que o tinha por guia, e a sociedade toda. Exemplo: Apóstolo Edilson Pomini.

Que um “pastor” viva enlouquecido a inocentar um político em seus crimes comprovados, seu mau-caráter, suas maldades, sua hipocrisia, enrolado com a bandeira do Brasil, convocando ao jejum para torcer a Deus, e envenenando de ódio contra o adversário aos milhares de seu reino chamado “igreja”, não é menos que um enfermo mental que deve estar no psiquiátrico. Exemplo: Apóstolo Francisco Nicolau.

Que um “pastor” dividido de sua “igreja mãe” manipula seus milhares de bodes, e tem um comportamento histérico, descontrolado, incoerente, raivoso, e é extremamente ególatra, metido, dominado pelo ódio, e é mafioso e empedernido amante do dinheiro, e se faz de humilde, metido em todos os lados que não lhe pertence, não se trata de pastor senão de um depósito de uma legião de demônios. Exemplo: Silas Malafaia.

Que um “pastor” que cedo foi transtornado pela “doutrina militar”, e hoje na reserva ainda faz banda mafiosa de desobediência à hierarquia, e dominado pelas mentiras interesseira dos de sua cúpula anti-Pátria, persegue cegamente os candidatos políticos diferentes, sabendo que seu grupo social, e ele mesmo é o pior da moral e a ordem na sociedade, não serve nem para bandido; é pior; é um Sancho Pança destruindo a água do povo, um perigoso macrista. Exemplo: REA.

Que outro “pastor” desesperado com o êxito de um governo alheio às suas moralidades falsas e a seu conservadorismo religioso, atice a desobediência civil, instigue à rebelião social, promova o ódio, e clame por rigor, cárcere, guerra, nunca foi pastor. É impostor. Exemplo: P.O.M.

Vejo que é urgente a necessidade de reciclar a “classe pastoral”, dando de baixa aos milhares de falsos e incompetentes, mas, então oro por eles. Que deveriam ir presos por seus crimes, mas, prefiro alerta-los em tempo. Que os danos que fazem à sociedade são infinitamente maiores e mais cruéis que os centos ou milhares de seguidores deles, explica o aumento exponencial da maldade e a violência em nossos países democráticos que mais amo, o Brasil e a Argentina.

Tito Berry

  

terça-feira, 28 de fevereiro de 2023

El Conservadorismo Anti-Paz, Anti-Dios

 

Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa

"La historia muestra que un imperio en declive siempre busca arrastrar consigo sus esferas de influencia para retrasar la decadencia ¿Y si Europa supiese cuidar de sus intereses?"    

Artículo escrito por el doctor en Sociología del derecho por la Universidad de Yale y catedrático, ya jubilado, de Sociología en la Universidad de Coímbra, Boaventura de Sousa Santos. Publicado originalmente bajo el titulo ¿Adiós a Europa?

Por: Boaventura de Sousa Santos 

 



Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa: la guerra. El continente más violento del mundo en términos de muertes en conflictos bélicos en los últimos cien años (para no retroceder en el tiempo e incluir las muertes sufridas en Europa durante las guerras religiosas y las muertes infligidas por europeos a los pueblos sometidos al colonialismo), se encamina hacia un nuevo conflicto bélico que puede ser aún más fatal, ochenta años después del conflicto hasta ahora más violento, con cerca de ochenta millones de muertos: la Segunda Guerra Mundial. Todos los conflictos anteriores comenzaron aparentemente sin una razón fuerte, era opinión común que durarían poco tiempo y, al comienzo, la mayoría de la población acomodada siguió haciendo su vida normal, yendo de compras y al cine, leyendo la prensa, disfrutando de las vacaciones y de amenas conversaciones en terrazas sobre política y cotilleo. Siempre que surgía un conflicto violento localizado, la convicción dominante era que se resolvería localmente. Por ejemplo, muy poca gente (incluidos los políticos) pensó que la guerra civil española (1936-1939) y quinientos mil muertos serían la antesala de una guerra mayor, la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que las condiciones estuviesen presentes. Aun sabiendo que la historia no se repite, es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el preludio de una nueva guerra mucho mayor.

 

Se acumulan señales de que un peligro mayor puede estar en el horizonte. A nivel de la opinión pública y del discurso político dominante, la presencia de este peligro se presenta mediante dos síntomas opuestos. Por un lado, las fuerzas políticas conservadoras no solo detentan la iniciativa ideológica, sino también una presencia privilegiada en los medios de comunicación. Son polarizadoras, enemigas de la complejidad y de la argumentación serena, usan palabras extremadamente agresivas y hacen encendidos llamamientos al odio. No les perturba el doble rasero con el que comentan los conflictos y la muerte (por ejemplo, entre muertos en Ucrania y en Palestina), ni la hipocresía de apelar a valores que desmienten con sus prácticas (denuncian la corrupción de los adversarios para esconder la suya). En esta corriente de opinión conservadora se mezclan cada vez más posiciones de derecha y de extrema derecha, y el mayor dinamismo (agresividad tolerada) proviene de estas últimas.

 

Este dispositivo pretende inculcar la idea del enemigo a destruir. La destrucción por las palabras predispone a la opinión pública a la destrucción por los actos. A pesar de que en democracia no hay enemigos internos sino solo adversarios, la lógica de la guerra se traslada insidiosamente a supuestos enemigos internos, cuya voz ante todo debe ser silenciada. En los parlamentos, las fuerzas conservadoras dominan la iniciativa política, mientras que las fuerzas de izquierda, desorientadas o perdidas en laberintos ideológicos o en cálculos electorales incomprensibles, giran en torno a una defensión tan paralizante como incomprensible. Como en la década de 1930, la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia; la apología de la guerra se hace en nombre de la paz.

 

Pero este clima político-ideológico está marcado por un síntoma opuesto. Los observadores o comentaristas más atentos se dan cuenta del fantasma que acecha la sociedad y convergen de modo sorprendente en sus preocupaciones. Recientemente me he sentido identificado con algunos análisis de comentaristas que siempre he reconocido como pertenecientes a una familia política diferente a la mía, es decir, comentaristas de derecha moderada. Lo que tenemos en común entre nosotros es la subordinación de las cuestiones de la guerra y la paz a los asuntos de la democracia. Podemos diferir en lo primero y coincidir en lo segundo. Por la sencilla razón de que sólo el fortalecimiento de la democracia en Europa puede conducir a la contención del conflicto entre Rusia y Ucrania e, idealmente, a su solución pacífica. Sin una democracia vigorosa, Europa caminará, sonámbula, hacia su destrucción.

 

¿Estamos a tiempo para evitar la catástrofe? Me gustaría decir que sí, pero no puedo. Los signos son muy preocupantes. Primero, la extrema derecha crece globalmente impulsada y financiada por los mismos intereses que se reúnen en Davos para salvaguardar sus negocios. En los años 30 del siglo pasado, tenían mucho más miedo al comunismo que al fascismo; hoy, sin la amenaza comunista, temen la revuelta de las masas empobrecidas y proponen como única respuesta la represión violenta, policial y militar. Su voz parlamentaria es la de la extrema derecha. La guerra interna y la guerra externa son dos caras de un mismo monstruo y la industria armamentística se beneficia por igual de ambas.

 

En segundo lugar, la guerra de Ucrania parece más confinada de lo que realmente es. El flagelo actual, que azota las llanuras donde hace ochenta años murieron tantos miles de personas inocentes (principalmente judíos), tiene las dimensiones de un autoflagelo. Rusia hasta los Urales es tan europea como Ucrania, y con esta guerra ilegal, además de vidas inocentes, muchas de ellas de habla rusa, está destruyendo la infraestructura que ella misma construyó cuando era la Unión Soviética. La historia y las identidades étnico-culturales entre los dos países están mejor entrelazadas que con otros países que anteriormente ocuparon Ucrania y ahora la apoyan. Tanto Ucrania como Rusia necesitan mucha más democracia para poder poner fin a la guerra y construir una paz que no las deshonre.

 

Europa es mucho más vasta de lo que parece desde Bruselas. En el Cuartel General de la Comisión Europea (o de la OTAN, que es lo mismo) prevalece la lógica de la paz según el Tratado de Versalles de 1919, y no la del Congreso de Viena de 1815. La primera humilló a la potencia vencida (Alemania) y la humillación condujo a la guerra veinte años después; la segunda honró a la potencia vencida (la Francia napoleónica) y garantizó un siglo de paz en Europa. La paz según Versalles presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginó Hitler cuando invadió la Unión Soviética en 1941 (Operación Barbarroja). Incluso admitiendo que esto ocurra al nivel de la guerra convencional, es fácil predecir que, si la potencia perdedora tiene armas nucleares, no dejará de usarlas. Será el holocausto nuclear. Los neoconservadores norteamericanos ya incluyen esta eventualidad en sus cálculos, convencidos en su ceguera de que todo sucederá a miles de kilómetros de sus fronteras. Es muy posible que ya estén pensando en un nuevo Plan Marshall, esta vez para almacenar los desechos atómicos acumulados en las ruinas de Europa.

 

Sin Rusia, Europa es la mitad de sí misma, económica y culturalmente. La mayor ilusión que la guerra de información ha inculcado en los europeos en el último año es que Europa, una vez amputada de Rusia, podrá restaurar su integridad con el trasplante de Estados Unidos. Justicia sea hecha a los Estados Unidos: cuidan muy bien sus intereses. La historia muestra que un imperio en declive siempre busca arrastrar consigo sus esferas de influencia para retrasar la decadencia ¿Y si Europa supiese cuidar de sus intereses?

Traducción del Inglés, de Tito Berry